Olga Llobet, madre de Pau, unos de los participantes en los Juegos, nos cuenta lo que el deporte aporta a su hijo y por qué la inclusión es una oportunidad para todo el mundo.
Del 9 al 12 de octubre, Tarragona acogió los XIII Juegos Special Olympics, un evento deportivo que reúne a personas con discapacidad intelectual de distintos lugares para competir en diversas disciplinas, disfrutar del deporte y compartir experiencias. Entre los participantes se encontraban varios chicos y chicas vinculados a la Associació Catalana Síndrome X Fràgil (ACSXF), que compartieron esta experiencia con otros deportistas. Su participación nos invita a centrarnos no solo en la competición, sino también en todo lo que el deporte puede ofrecer: confianza, independencia, relaciones sociales y oportunidades para participar activamente en la comunidad.
Para saber más sobre lo que supone vivir una experiencia como esta, hablamos con la madre de Pau y miembro de la ACSXF, Olga Llobet, quien nos cuenta cómo lo ha vivido su familia y qué representa el deporte en el día a día de su hijo.
¿Qué ha significado para tu hijo participar en los Juegos Olímpicos Especiales de Tarragona? ¿Cómo lo ha vivido la familia?
Para Pau, participar en los Juegos Olímpicos Especiales ha sido una experiencia muy especial, aunque si le preguntaras a él, probablemente lo explicaría de una forma mucho más sencilla: ¡se lo pasó genial!
Como madre, es un orgullo inmenso verle participar y compartir estos días con otros deportistas y, sobre todo, verle pasarlo bien. Me llena de alegría y, al fin y al cabo, lo más importante no es ganar, sino vivir el momento y sentirse parte de un evento tan importante como los Special Olympics.
Soy su fan número uno; lo he disfrutado tanto como él y me he emocionado con cada una de las competiciones.
El resto de la familia es igual, ¡sus mayores fans! Han aplaudido, animado y sacado fotos y vídeos como si fueran periodistas…
Porque cuando Pau gana, todos ganamos, y cuando él está feliz, ¡nosotros estamos aún más felices!
¿Qué aporta el deporte a su día a día?
¡Pau es un chico muy deportista! Además de nadar, también juega al baloncesto y al fútbol.
El deporte le sienta muy bien, no solo físicamente, sino también para relacionarse con los demás, hacer amigos, compartir momentos juntos y, sobre todo, divertirse.
Creo que es muy importante que haga actividades que le gusten, que le motiven y le hagan sentir bien, y si además se divierte, ¿qué más se puede pedir?
Al fin y al cabo, lo más importante es verle feliz y aceptar su ritmo sin ponerle límites.
¿Qué crees que significa para las personas con síndrome X frágil poder participar en una competición como los Special Olympics?
Una oportunidad fantástica para demostrar que pueden hacer mucho más de lo que la gente cree. Tienen sus dificultades, por supuesto, pero también tienen muchas capacidades y ¡muchas ganas de hacer cosas!
Se han sentido como las estrellas del espectáculo, reconocidos y valorados; han competido y, sobre todo, han disfrutado del deporte.
Todo el mundo tiene derecho a tener esperanzas y sueños, y Pau y el resto de participantes han hecho precisamente eso, ¡siempre con una sonrisa!
Las personas con SXF también tienen derecho a participar en la sociedad, disfrutar del deporte y vivir experiencias como cualquier otra persona.

¿Cómo ha sido compartir este evento con otros deportistas, familias y equipos? ¿Hay algún momento que te haya emocionado o que recuerdes especialmente?
Ha sido una experiencia maravillosa, tanto para Pau como para nosotros. Compartir estos momentos con otros deportistas y familias es muy especial, porque al fin y al cabo todos sentimos las mismas emociones: nervios, emoción, alegría y más de una lágrima.
Ha habido muchos momentos conmovedores, pero si hay algo que me encanta especialmente de Pau, es su forma de ver el deporte. Cuando termina una competición, da la mano a los demás participantes, a los jueces y a las personas que le entregan la medalla. Si ve a un compañero de equipo que no ha quedado primero y parece triste, se acerca a animarlo.
¡Siempre tan considerado con todo el mundo!
En lo que respecta al respeto, los modales, la empatía y su gran corazón, Pau no tiene nada que envidiar a nadie. Por eso, como madre suya, me siento muy orgullosa de ver que, más allá de competir, sabe respetar y felicitar a los demás… Puede que no siempre quede primero, pero para mí, gana mucho más.
¿Qué crees que falta aún para que las personas con síndrome X frágil tengan más oportunidades de practicar deporte y participar en actividades inclusivas?
Sensibilización, recursos y oportunidades reales para que las personas con discapacidad puedan acceder al deporte en igualdad de condiciones.
Las autoridades, las organizaciones y los clubes deportivos deberían colaborar para ofrecer actividades adaptadas a las necesidades de cada persona e informar a las familias sobre las opciones disponibles, para que no tengamos que esforzarnos tanto por encontrar actividades adecuadas para nuestros hijos.
La inclusión debería formar parte de nuestra vida cotidiana, de la suya, de nuestro entorno y del suyo.
¿Qué mensaje darías a otras familias que aún no se han planteado que su hijo o hija practique deporte? ¿Qué les dirías basándote en tu experiencia?
¡Que lo intenten! ¡Que no tengan miedo!
El deporte te ayuda a hacer amigos, a ganar independencia, a reforzar tu autoestima, a descubrir nuevas habilidades y a vivir experiencias que quizá nunca hubieras imaginado.
Como madre, les diría que confíen en las capacidades de sus hijos, y que es perfectamente normal sentir ansiedad al preguntarse si serán aceptados, si encajarán en el grupo o si se las arreglarán.
¡Pero todo el esfuerzo merece mucho la pena! Y lo digo por experiencia propia. Cuando ves a tu hijo feliz, ilusionado y disfrutando de lo que hace, te das cuenta de que todos los miedos merecen la pena.
¡Así que, anímate! ¡Y no olvidéis disfrutar del camino junto a ellos!

La participación en las Olimpiadas Especiales es una oportunidad para dejar claro que las personas con síndrome X frágil también tienen derecho a disfrutar del deporte, desarrollar sus capacidades y compartir experiencias con otros deportistas.
Desde la ACSXF, seguimos trabajando para que las personas con síndrome X frágil tengan más oportunidades de participar en actividades deportivas, sociales y comunitarias, en entornos que fomenten la inclusión y reconozcan las capacidades de cada persona.



