Primer encuentro estatal de abuelas y abuelos con nietos y nietas con síndrome X frágil

Primer encuentro estatal de abuelas y abuelos con nietos y nietas con síndrome X frágil

Abuelas y abuelos que sostienen: un tesoro familiar

Un grupo que nació a través de las pantallas

En 2021, las videollamadas ayudaron a muchas familias a mantenerse cerca. La Associació Catalana Síndrome X Fràgil ya ofrecía grupos de ayuda mutua para madres, padres, hermanas y hermanos, y nos hicimos una pregunta: ¿y las abuelas y los abuelos?

Cada vez están más presentes en el día a día de sus nietos y nietas. De ahí nació un pequeño grupo de abuelas y abuelos de diferentes comunidades autónomas, con ganas de entender mejor el síndrome X frágil y, sobre todo, de compartir preocupaciones y alegrías con personas que vivían situaciones similares.

Después de cinco años de encuentros quincenales, llegó el momento de conocerse en persona. Este sábado nos reunimos con abuelas y abuelos de Andalucía, la Comunitat Valenciana, la Comunidad de Madrid y Cataluña. También se sumaron personas que hasta ahora no formaban parte del grupo.

Cuatro horas de camino compartido

A las diez de la mañana, Júlia y Roger, dos jóvenes del Programa de Autodeterminación, dieron la bienvenida a los participantes y entregaron las acreditaciones, preparadas con apoyo visual para facilitarles la tarea.

La presidenta de la Associació, Lidia Méndez, inauguró el encuentro con unas palabras que nos acompañaron hasta el final:

«De aquí hoy saldréis de diferente manera a como vinisteis».

Anna Minguella, gerente de la Associació e impulsora del grupo, agradeció la participación de todos. Las abuelas habían bautizado el encuentro como «el acontecimiento del año». Para el equipo profesional también lo era: una experiencia que nos anima a imaginar proyectos que parecen una utopía y a trabajar para hacerlos posibles.

Marc Iglesias, psicólogo de la Associació, explicó las manifestaciones asociadas al síndrome X frágil, respondió a las preguntas del grupo y compartió información sobre estudios relacionados con el papel de las abuelas y los abuelos en el desarrollo de los niños y niñas con discapacidad intelectual.

Después, Lidia compartió su experiencia en diferentes modalidades educativas y abrió la reflexión sobre la escuela ordinaria, los apoyos y la educación especial.

 

La voz de las familias

Roger y Júlia sirvieron el desayuno mientras hacíamos una pausa para reponer fuerzas.

David y Eli, padres de Roger, compartieron las preocupaciones que vivieron con la llegada del diagnóstico y los pasos que, con el tiempo, su hijo ha ido dando hacia la autonomía. Eli recordó la primera vez que Roger le dijo que quería ir solo: el miedo de aquel momento y, al mismo tiempo, la alegría de verlo avanzar.

Noemí dio visibilidad a la realidad de las chicas con síndrome X frágil y de las familias con dos hijos afectados. Habló de la convivencia con Júlia y Eduard, dos adolescentes, y de cómo las manifestaciones del síndrome pueden diferir entre chicas y chicos.

A petición del grupo, también escuchamos a Eli y Miguel, hermana y cuñado de Jordi, de 46 años. Aportaron la mirada del vínculo familiar y explicaron cómo es la dinámica de vida en un piso tutelado.

Dileisi Pacheco cerró este espacio invitando a las abuelas y los abuelos que todavía no participan en el grupo a sumarse: un lugar donde compartir vivencias y bailar con las emociones.

 

Los refugios del camino 

La montaña fue la imagen que nos ayudó a recorrer las diferentes etapas del camino de una familia: el diagnóstico, la información, las terapias, la escuela, la adolescencia, la vida adulta y la autonomía.

En cada tramo aparecen nuevas preguntas. Pero también hay refugios: el grupo de abuelas y abuelos y la Associació son espacios donde detenerse, sentirse escuchados y encontrar fuerzas para continuar.

Para cerrar el encuentro, invitamos a las abuelas y los abuelos a escribir qué les aporta este refugio y a dejarlo en el mural de la montaña.

Sus palabras hablaban de esperanza y amor, de compañía entre iguales, de comprensión y de un lugar seguro donde compartir experiencias. Sobre todo, expresaban una certeza: saber que no están solos en este camino.

 

La comida y la visita cultural

Después de las intervenciones, compartimos una comida y visitamos la Casa Batlló y otros puntos de Barcelona.

Porque compartir una mesa también crea vínculos. Y porque la Associació quiere ser también un espacio de red, crecimiento, participación y cultura.

Gracias a todas las abuelas y abuelos que hicisteis posible este primer encuentro estatal y a todas las personas que aportasteis vuestro tiempo, experiencia y cariño.

Nos llevamos un día compartido, nuevos vínculos y, sobre todo, la certeza de que cuando el camino se comparte, se hace un poco más fácil.

 

 

 

 

 

 

Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.

Aquí tienes toda la información sobre nuestro Aviso legal, Política de Privacidad y Política de cookies.